Animales Seniles

(Adriana Tafoya)



VIII

Con este viento tembloroso
con el frenesí de estas arenas
recoge en tus manos la húmeda canícula
amado y violento hermano

Hoy que sopla la claridad del sonido
hoy que flota el no dulce color de las toronjas
que reposan sobre la negra tierra
recoge tus manos y toma
mis ofrendas
si nadie piensa como tú
estás solo
te conviertes en boceto puntilloso
de trazos y señales
sombreado por la soledad de las ideas

Ahora que las aguas huelen a ese pez desconocido
que aprietan las mujeres con sus piernas
después de pasar las noches
dulces de leche entre los labios;
acércate a la orilla
y bebe mis frondas
contempla

míralas brotar en una barca
sus tres blancas casi grises y largas cabelleras
chorrear como espuma en equilibrio sobre las olas
seniles y desnudas con los cueros frotados de caricias
agridulces y delgadas
con la virginidad que la vejez otorga
los senos insípidos y el vientre estrangulado
y con las duras y despostilladas rodillas de las plañideras

Mujeres sin fin
Las he tomado por la boca
Las he anudado una a una
Con esas cuerdas de los filos más cortantes
Para abrirles los pétalos
Para comer el sabor a libro viejo
que se desprende del aliento de sus sexos

Tómalas hermano
y con la sangre de cien toros
inúndalas

la lujuria no tiene cuerpos

ahora que la muerte se abre
y no queda más
que la ceniza de mi sombra.






XVII

(Cubos)

Si aún respirara el alivio
remolinos tu dolor arcaico

Rugoso tu cuello de grutas
suntuario de sedimento
mejor dicho
viruta
moldura rupestre
maleza

Cerumen las uñas de podrida lúnula
un livor doloroso con lunares

Inmutable dudas
enjuto cosido en tu pellejo
nauseabundo y solo te quedas
con un grito
tan vehemente y tan callado
No hay nada
son nudos y espejos

retraído de las mismas interrogantes
anagramas que absorbiste por los puños
aglutinas en lagrimales la edad de las lunas
libro y ladilla
musitar ignorante
instilar de arrugas
mármol leproso de contornos neutros
senil lectura

Tu decrepito cráneo hilvanado de niebla
muestra su hiedra velluda

enredadera

moribundo hipotálamo en su tarántula de venas

un atisbo perpendicular
un letargo de no palabras

Cesaron los ritos lúbricos del labio
mofa sabia urna de ideas
languidez en laguna de moluscos
y sus paredes
de espaldas son la indiferencia
aturdida e inválida

Lóbrego te hundes nos dejas
presa del sopor del que llegaste

Ya eres solemne
cascarón envenenado
olvidaste
cuántos coágulos enmarcarán la muerte
vislumbre
dilatado licnobio tu lechosa pupila de nubes
linfoblasto
ah de ti pretérito cuervo
tú que todo lo crees qué sabes
por esa deslenguada retórica
que fuiste bórax
piedra semilla
envuelta de vientres fervorosos
válvula de espasmos
lupanar de ponzoña para tu semen leporino

La senectud fue tu legrado
un ludibrio de vida que se retira

y no la conocías
Démonos tu muerte con helechos
amado de trenzas macabras
tolera este arrullo en la oscuridad
duérmete
y se hará la noche